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Aves corredoras

emu

Las principales características de las aves corredoras son su gran tamaño, sus mandíbulas cortas y robustas, su esternón en forma de escudo y sin quilla, y sus alas muy cortas que no son aptas para volar. Su etimología se encuentra en la sección genérica de nombres de animales.

Aves corredoras

También conocidas como rátidas, son aves terrestres porque su movimiento es a través de sus extremidades traseras, no están entrenadas para volar.

Sus alas son demasiado pequeñas en relación con el tamaño del cuerpo, por lo que aunque intenten elevarse, es muy difícil para ellos.

A este grupo de aves pertenece:

  • El avestruz
  • Los casuarios
  • Los Emus
  • Los Inambúes
  • Los Kiwis
  • Los Ñandús

Hasta ahora, la teoría actual era que estas aves no voladoras habían surgido de un tronco común y luego se habían esparcido por todo el mundo hace al menos 120 millones de años, cuando se separaron las grandes masas terrestres que formaron el supercontinente Gondwana.

Pero los análisis genéticos del parentesco entre las rátidas modernas revelan una historia completamente diferente. Kieren J. Mitchell, de la Universidad de Adelaida en Australia, y sus colegas secuenciaron y analizaron el ADN del elefante pájaro, una especie de más de 3 metros de largo que vivió en Madagascar y se extinguió en el siglo XVII.

Descubrieron que su pariente vivo más cercano es el kiwi, un pequeño pájaro que vive en Nueva Zelanda. Por otro lado, el que se creía que era su antepasado común, el avestruz, estaba mucho más lejos genéticamente.

Esto se explicaría por el hecho de que el ancestro común del kiwi y el elefante pájaro pudo volar largas distancias, llegando a Madagascar y Nueva Zelanda. Sólo cuando estuvo allí perdió la capacidad de volar.

Según los investigadores, el gran número de especies de corredores que vemos hoy en día no provenían de un antepasado común no volador, sino de una diversificación de varios antepasados capaces de volar largas distancias y que posteriormente perdieron esta capacidad y, además, aumentaron de tamaño.

Este gigantismo es una característica que se repite en otros corredores modernos, como el avestruz, el ñandú o el emú. Según los autores, esto se debió probablemente al vacío ecológico que dejaron los dinosaurios tras su extinción, lo que dejó a estas aves prácticamente libres de depredadores.

Pero hubo dos excepciones: el kiwi y el tinamou o perdiz chilena. En ambos casos encontraron que, al llegar a su destino (Nueva Zelanda y Sudamérica, respectivamente), ya había otra gran ave de carrera que había hecho el viaje antes y se había establecido como la especie dominante: la moa, en el caso del kiwi; y el ñandú, en el caso de la perdiz chilena. Mientras el ñandú todavía existe, la moa, que alcanzó una altura de 3 metros y un peso de 250 kilos, se extinguió hace unos 500 años, probablemente por acción humana.

A estas aves también se las conoce como paleognatas porque su paladar todavía es como el de un dinosaurio, explica Vargas.

Los corredores están distribuidos en diferentes regiones del mundo. Destacan los avestruces en África, el ñandú en Sudamérica y los casuarios y emús en Nueva Guinea y Australia.

Emú

El emú es un ave grande, marrón, de plumaje suave y sin vuelo. Los emús crecen a una altura de dos metros y tienen tres largos dedos y patas que les permiten correr muy rápido, hasta 50 km por hora. La hembra es más grande que el macho y pone hasta 20 huevos grandes de color verde oscuro. El emú aparece en las monedas australianas de 50 céntimos y, junto con el canguro rojo, en el escudo de armas australiano. También es una figura recurrente en la mitología aborigen. El emú evita las zonas pobladas y se alimenta de hierba, hojas e insectos pequeños. Verá emú en praderas, bosques esclerófilos y sabanas de toda Australia.

El Emu ostenta el título de segunda ave más grande del mundo (en algunos casos mide más de 1,5 metros de altura y pesa 60 kilogramos). Sus piernas, fuertes y bien desarrolladas, les han permitido adaptarse a la vida terrenal; de hecho, es su único medio de locomoción ya que sus alas están atrofiadas y ya no pueden volar. El macho y la hembra son similares en apariencia, aunque son algo más grandes. El plumaje del Emú es gris, también el color de la piel en las extremidades; el cuello es gris azulado mientras que la cabeza es bastante oscura. Una de sus características son las plumas claras del pecho, que no se vuelven completamente blancas y se pueden observar en estos animales cuando adoptan una postura más erecta de lo habitual.

La dieta del emú se basa en materia vegetal, frutos, semillas y brotes. También es capaz de comer algunos insectos.

La reproducción de esta especie se produce de febrero a marzo, cuando una o más hembras ponen sus huevos en el suelo (aproximadamente cinco a 10 ejemplares, aunque pueden poner hasta veinte). Anteriormente habían construido un nido al abrigo de arbustos, compuesto de vegetación. El emú macho se encarga de la incubación, que dura entre 58 y 61 días. Durante este tiempo no sale del nido para nada, no come ni bebe; se alimenta exclusivamente de sus reservas de grasa. Los pollos que consumen una mayor cantidad de proteínas (orugas y saltamontes, en particular) necesitarán algunas piedras pequeñas para facilitar la digestión de los alimentos.

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